jueves, 21 de septiembre de 2017

¿Temor al Evangelismo?

Cuando fui a vosotros, hermanos, proclamándoos el testimonio de Dios, no fui con superioridad de palabra o de sabiduría, pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y éste crucificado.  Y estuve entre vosotros con debilidad, y con temor y mucho temblor. Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. (1 Corintios 2:1 -5)

En términos de tratar con el miedo y el evangelismo, creo que el punto de partida es darse cuenta de que no todo el miedo es malo. El miedo nos recuerda la importancia de la tarea de compartir el evangelio. No es algo que debemos tomar a la ligera, y también nos obliga a depender del Señor, y en ese caso, el miedo puede ser una cosa muy útil. Pero la mayoría de las veces cuando la gente habla de miedo y evangelismo, están hablando de un miedo que les impide compartir.

¿Cómo podemos definir el evangelismo? La respuesta del Nuevo Testamento es muy simple: el evangelismo es predicar el evangelio. Es una obra de comunicación en la cual el creyente pregona las Buenas Nuevas que nuestro Padre misericordioso nos enseñó. Cualquier persona que anuncia el evangelio, ya sea en una reunión grande o en una pequeña, desde el púlpito, desde la esquina o desde la cocina, está evangelizando.

Hay temores comunes que he observado. 

La primera no es saber lo suficiente
Tienen miedo de que se les haga una pregunta que no pueden responder, y les digo a la gente que no tienen que tener miedo de eso. Eso sucederá y siempre habran preguntas que no podrían responder. Y no hay pecado si hay honestidad en responder en decir, "No sé la respuesta," o, "Déjame investigar y te respondo."

Una segunda fuente común de miedo, la gente tiene miedo al fracaso
Tienen miedo de que puedan hacer más daño que bien, pero cuando escucho a alguien compartir que tienen miedo de que hagan más daño que bien, siempre pienso: "Ese no es tu problema",  pueda ser que necesitan más audacia.

Me encanta esta definición de evangelismo, Él dijo: El testimonio exitoso es compartir las buenas nuevas de Jesucristo en el poder del Espíritu Santo y dejar los resultados a Dios. No podemos cambiar el corazón de nadie. El testimonio exitoso es cuando compartimos las buenas noticias.

¿Tienen miedo? ¿Qué piensa esta persona acerca de mí si me identifico con Cristo? Pienso en los gobernantes de los que Juan habló en Juan 12. Muchos de los gobernantes creyeron en Jesús, pero a causa de los fariseos no lo confesaban para que no fueran expulsados ​​del templo. Y luego en Juan 12:43, nos dice, porque ellos aman la aprobación de los hombres más que la aprobación de Dios.

Tenemos que afrontar que nuestro miedo al rechazo es realmente amar la aprobación de los hombres más que la aprobación de Dios. Necesitamos amar a aquellos que no conocen a Cristo más que a nosotros mismos. En Hechos 4, vemos que los discípulos tenían miedo. Habían sido amenazados, y tenían miedo, ¿y qué hicieron? Ellos oraron por audacia. Creo que es una oración que Dios se complace en responder. Cuando tenemos miedo, simplemente reconocemos eso y decimos, Dios me temo, estoy asustado ahora mismo. ¿Me llenarías de audacia? Esa es una oración que Dios ama contestar. Alguien lo describió de esta manera. El miedo golpeó a la puerta, respondió la fe, y no había nadie allí.

El miedo nos obliga a depender del Señor, y en ese caso, el miedo puede ser una cosa muy útil.
"Una iglesia que escucha el evangelio predicará el evangelio."
Soli Deo Gloria