viernes, 1 de julio de 2016

,

Calvinismo y Arminianismo

Introducción

Debido a un resurgimiento agresivo del calvinismo en el siglo 20, muchos cristianos en los Estados Unidos están aprendiendo la palabra "calvinismo" por primera vez. Son vagamente conscientes de que hay una batalla teológica entre el calvinismo y el arminianismo hoy.

Es obvio que la batalla va a calentarse mientras el calvinismo está ganando fuerza entre los cristianos de mentalidad seria que desean ser exegéticos en su acercamiento a la Escritura y están cansados de los sermones poco profundos del pastor evangélico típico arminiano.

También hay un resurgimiento del interés por la Reforma y su teología, porque aquí es donde comenzó la Iglesia protestante. Tales líderes modernos como Francis Schaeffer, JI Packer, Jay Adams, Gordon Clark, RC Sproul, James Boice y James Kennedy son abiertamente calvinistas en su teología. Un nuevo día parece estar amaneciendo para la fe reformada mientras la gente está descubriendo que sus raíces se encuentran en la teología de la Reforma.

Es importante para el cristiano moderno entender que la actual batalla entre el Calvinismo y el Arminianismo no es un desarrollo nuevo o reciente. Los temas que se están disputando han sido puntos de controversia desde hace dos mil años. Por tanto, es indispensable colocar la presente controversia en el contexto de dos mil años de investigación y conclusiones cristianas.

Primera Parte

I. El “Calvinismo” es una etiqueta que se coloca en los que, básicamente, están de acuerdo con la teología de Juan Calvino (1509-1564). Calvino fue el más grande teólogo de la Reforma en que él fue quien primero desarrolló una teología protestante sistemática. Lo que enseñó acerca de la naturaleza de la salvación y la naturaleza del hombre estaba en unión con lo que los otros reformadores enseñaron. Incluso su doctrina de la predestinación y de su negación de la doctrina católica del “libre albedrío,” era la posición protestante aceptada. Por ejemplo, véase el libro de Lutero La Esclavitud de la Voluntad, donde Lutero dio todo su peso a lo que se llama apropiadamente “las doctrinas de la gracia.”

La Posición de Calvino sobre la salvación fue aceptada oficialmente por representantes de todas las Iglesias protestantes en el Sínodo de Dort en 1619. Que no haya error en este punto. La teología protestante de la Reforma era lo que ahora llamamos calvinismo.

II. El Arminianismo es una etiqueta que se puso en los que siguieron la teología de James Hermann (L560-L609), cuyo nombre latino era Jacob Arminius. Aunque fue criado en la Iglesia Reformada de Holanda, a través de la lectura de las obras del culto Sociniano, cuyo miembro más famoso fue Servet, llegó a abrazar su tipo de pelagianismo.

Sus seguidores se enfrentaron en una batalla para cambiar los credos de la Iglesia para reflejar sus puntos de vista en lugar de mantener la teología de la Reforma como la posición oficial de la Iglesia. Esta controversia alcanzó su punto culminante en el Sínodo de Dort, cuando los temas fueron debatidos por representantes de todo el Protestantismo.

Los puntos de vista de Arminius fueron condenados como herejía y como un velado intento de volver al catolicismo romano. También se señaló que Arminius sólo revivía la doctrina del semi-pelagianismo que ya había sido condenado como herejía por el Concilio de Orange en el año 529.

Los temas que Arminius ahora estaba planteando eran los mismos temas que estuvieron involucrados en la controversia entre Agustín y Pelagio en la iglesia primitiva.

III. El Agustinismo es una etiqueta colocada en los que siguen la teología de San Agustín (AD 354, 430), que fue el más grande teólogo de los Primeros Padres. Su posición sobre la naturaleza de la salvación y la naturaleza del hombre reflejan, en su mayor parte, las opiniones de los Padres ortodoxos antes que él.

Él era el que fue llamado a refutar las enseñanzas del monje Pelagio. Agustín creía que la salvación era por gracia y que el hombre no aporta nada a su propia salvación. Él enseñó que el hombre es totalmente incapaz de buscar a Dios o hacer buenas obras que podrían merecer la salvación.

Todos los hombres nacen con la culpa y la depravación de Adán sobre ellos y, por naturaleza, están espiritualmente muertos e incapaces de salvarse a sí mismos. Por lo tanto Dios debe iniciar la salvación, la fe y el arrepentimiento, que son los buenos dones de Dios. Sus opiniones fueron aceptadas como la posición oficial de la Iglesia Cristiana y ratificado como tal por los distintos concilios.

Después de varios siglos, la Iglesia Romana abrazó una perspectiva semi-pelagiana que promovía buenas obras para la salvación, y la necesidad de ganar méritos para la salvación.

En el momento de la Reforma, los reformadores fueron simplemente reviviendo el agustinismo. Proclamaron que la salvación era por gracia. La justificación fue solo por gracia, mediante la fe, en Cristo solamente. La Iglesia Romana condenó oficialmente las “doctrinas de gracia” en el Concilio de Trento. La Iglesia Romana misma hoy muestra como herejía enseñar lo que fue condenado por los concilios de la iglesia primitiva.

IV. El Pelagianismo es una etiqueta colocada en aquellos que siguen las enseñanzas del monje Pelagio (411-431 dC). Siguiendo las enseñanzas de la herejía de Orígenes, que trató de combinar el cristianismo y la filosofía griega, Pelagio llegó a creer que cada alma humana fue colocada en el bebé por un acto creador de Dios. Cada alma era, por tanto, perfecta y sin pecado en el nacimiento de la misma manera que Adán y Eva se encontraban en la creación original. Así, la caída de Adán y Eva no afecta de ninguna manera a sus hijos. Tenemos libre albedrío perfecto y podemos estar sin pecado si así lo decidimos. La salvación no es por gracia, porque somos perfectamente capaces de ser salvados por un acto de nuestra propia voluntad libre. La fe y el arrepentimiento no son los dones de Dios. El hombre puede iniciar su propia salvación. Somos libres para ser libre pecado o pecaminosos. No estamos indefensos. No necesitamos a Dios que intervenga para la salvación.

Las enseñanzas de Pelagio fueron descubiertas por primera vez a través de su discípulo Coelestius, que predicó esto con valentía en Cartago. Después de mucho debate, las doctrinas de Pelagio fueron condenadas como herejía por la Iglesia de Cartago en el año 412. Más tarde, más iglesias se involucraron en condenar el pelagianismo en el Sínodo de Mileum en el año 416. Llegó a su punto culminante en el año 431 dC, cuando el Concilio Ecuménico de Éfeso condenó el pelagianismo como una herejía. Había siete de esos Concilios Ecuménicos donde los representantes de todas las iglesias de la cristiandad se reunieron para decidir estas cuestiones.

Con el triunfo del agustinismo en el Concilio de Éfeso, los seguidores de Pelagio modificaron sus puntos de vista en ciertos puntos y manifestaron lo que se llamó semi-pelagianismo. Esta fue condenada por el Concilio de Orange en el año 529. Veinticinco artículos fueron desarrollados contra el semi-pelagianismo. Algunos de estos artículos son los siguientes:

1.    Condenamos los que sostienen que el pecado de Adán ha afectado sólo el cuerpo del hombre haciéndole mortal y no ha afectado el alma también.

2.    Condenamos los que sostienen que el pecado de Adán ha herido sólo a él mismo o que la muerte del cuerpo es el único efecto de su transgresión, que ha descendido a su posteridad.

3.    Condenamos los que enseñan que la gracia se da en respuesta a la oración del hombre y que niega que es a través de la gracia que es llevado a orar en absoluto.

4.    Condenamos los que enseñan que Dios espera nuestra voluntad ante nosotros la purificación del pecado y que no es por Su Espíritu que nos del deseo de ser purificado.

5.    Condenamos a los que sostienen que el acto de fe, por el que creemos en Aquel que justifica, no es obra de la gracia, sino que somos capaces de hacerlo nosotros mismos.

6.    Condenamos a los que sostienen que el hombre puede pensar o hacer algo bueno, en lo que se refiere a su salvación, sin la gracia.

La Situación Actual

El Pelagianismo apela al hombre no regenerado, ya que exalta al hombre y rebaja la necesidad de la gracia divina. Con el tiempo, suplantó agustinismo en la Iglesia romana en la época de la Reforma. Las iglesias protestantes revivieron el agustinismo y proclamaron las doctrinas de la gracia. Arminio fue el primero en desear oficialmente el regreso al semi-pelagianismo de la Iglesia Romana. Era de esperar que el Sínodo de Dort fuera capaz de detener la propagación de esta antigua herejía, pero dentro de dos siglos, el Arminianismo había suplantado el Calvinismo en las iglesias principales.

Se ha llegado al punto de partida, una vez más. Hay quienes exaltan el hombre y su supuesto libre albedrío y que mantienen que el hombre tiene todo lo que necesita en sus propios poderes para adquirir la salvación. No se necesita la gracia divina para arrepentirse o creer. Ellos hablan de los niños como “inocentes” y han inventado el concepto bíblico de una “edad de responsabilidad.” Cualquier intento de ver al hombre como un pecador desamparado se resistió. Dios es visto como la respuesta a lo que hacemos. Él nos elige si lo elegimos. El hombre es el árbitro final de su salvación. Las necesidades del hombre y no la gloria de Dios es la meta de la salvación.

Hoy en día, hay un resurgimiento de lo que se llama el calvinismo, Teología Protestante, Teología Reformada o Agustinismo. Hay un principio Nueva Reforma en el que las antiguas doctrinas de la gracia se proclaman con audacia por primera vez en mucho tiempo. La gente siente que ha llegado el momento de exaltar a Dios como el Señor de toda la vida y derribar la autonomía pretendida de los hombres que se ven a sí mismos como el centro del universo.

Las iglesias deben reformarse de acuerdo a la Palabra de Dios. Durante demasiado tiempo, Dios ha sido representado como un anciano indefenso o como una marioneta a la que el hombre controla. Dios es tratado como un sirviente que espera en los mandamientos de los hombres.

Los cristianos serios ya no pueden soportar la degradación de Dios y la exaltación del hombre. Dios es soberano y su salvación es sólo por gracia de principio a fin. Somos pecadores indefensos que necesitan de Dios para intervenir en nuestras vidas para llevarnos a Sí mismo.

Esta es la única respuesta a las enseñanzas del humanismo secular y religiosa. La razón de que los fundamentalistas no pueden responder al humanismo es que su Arminianismo es en sí mismo una forma de humanismo. Es por eso que deben depender de los calvinistas como Francis Schaeffer.

Así como el humanismo encuentra su clímax lógico en el ateísmo, aun así el teísmo encuentra su clímax lógico en el calvinismo. Es la única que da a Dios toda la gloria y llama a los pecadores a caer y servirle quien es su Creador y Redentor.

Segunda parte
25 Preguntas Cruciales
1.    ¿Cuál es la condición espiritual original del hombre en su creación? ¿Tenía una voluntad libre? ¿En qué sentido?
2.    ¿Qué le pasó a Adán y Eva cuando pecaron contra Dios? ¿Qué efecto tuvo el pecado de tener en su mente, emociones y voluntad?
3.    ¿El pecado de Adán afecta a su posteridad? ¿En qué sentido?
4.    ¿Cuándo y cómo las personas reciben su alma?
5.    ¿Cuál es la condición espiritual y la posición del hombre en la concepción? ¿Acaso Adán transmitió su culpabilidad y depravación a toda su descendencia?
6.    ¿Es la naturaleza humana perfectible por sus propias capacidades? ¿Es posible ser sin pecado en esta vida?
7.    ¿Somos capaces de agradar a Dios con nuestras propias acciones, palabras o acciones?
8.    ¿Tenemos la capacidad de producir buenas obras, y nuestra propia justicia ante Dios que merece nuestra salvación?
9.    ¿El hombre necesita a Dios para que intervenga en la gracia de salvarlo o solo el hombre necesita otra oportunidad?
10. ¿Qué es la gracia y por qué la Biblia hace referencia tanto?
11. ¿Fue la vida y la muerte de Cristo necesarios para nuestra salvación o había un número infinito de formas en que la salvación se podría dar?
12. ¿Es la obra del Espíritu Santo necesaria para la salvación? ¿Él interfiere con el corazón y la voluntad de los pecadores para hacer que se vuelvan a Dios?
13. ¿Son la fe y el arrepentimiento los dones de Dios a pecadores desamparados o regalos del hombre a Dios?
14. ¿Podemos decir que los hombres tienen libre albedrío? ¿En qué sentido?
15. ¿Quién inicia la salvación? ¿Dios o el hombre?
16. ¿Es el objetivo del plan de salvación la gloria de Dios o las necesidades del hombre?
17. ¿Quién completa el proceso de la salvación? ¿Dios o el hombre?
18. ¿Es la salvación un acuerdo de 50/50 entre Dios y el hombre con cada uno haciendo sus partes, o es la salvación enteramente de la gracia de Dios o de la obra del hombre?
19. ¿Cuál es la base de la justificación?
20. ¿Estaba la obediencia activa de Cristo en la vida vicaria en naturaleza, es decir, en nuestro lugar?
21. ¿Es la elección y la predestinación divina basada en cualquier cosa que hemos de hacer o hemos hecho? ¿Dios nos eligió porque lo elegimos o lo elegimos porque El primero nos escogió?
22. ¿Vino Cristo solo para hacer posible la salvación o vino a asegurar la salvación real de los pecadores? ¿Fue la expiación sólo hipotética o fue en realidad vicaria en naturaleza? ¿Cristo murió solamente en lugar de los elegidos, asegurando su salvación eterna? O bien, fue Su muerte una situación hipotética en la que Él no llegó a morir por nadie en absoluto? Por tanto ¿él realmente murió en el lugar de todos los hombres o de los elegidos? ¿Hizo Él posible la salvación sólo si los hombres usan su libre albedrío para buscarlo?
23. ¿La regeneración (es decir, el nuevo nacimiento) precede o sigue al acto de fe?
24. ¿El hombre es totalmente pasivo en la regeneración? ¿Puede el hombre regenerarse a sí mismo por un acto de su propia voluntad?
25. ¿Cuál es la verdadera condición espiritual del hombre y posición delante de Dios?

Estas cuestiones deben ser tratadas con honestidad, porque implican la esencia del Evangelio de la gracia inmerecida de Dios. La Iglesia Cristiana fue fundada en las doctrinas de la gracia y tuvo su mayor crecimiento en ese período. Ella siempre ha triunfado sobre el paganismo y el humanismo cuando estas mismas doctrinas se predican. Estas maravillosas doctrinas de la gracia regresaron a Europa en la Reforma. Ellos fueron restablecidos en América por el Gran Avivamiento bajo el gran calvinista Jonathan Edwards. Ellos formaron la base de los avivamientos evangélicos bajo Whitefield y fueron la fuerza conductora detrás de los grandes esfuerzos misioneros de Carey y Judson.

La Iglesia ha tenido sus horas más oscuras cuando se volvió hacia el pelagianismo y sus diversas formulaciones. La Iglesia de hoy está sumida en la ignorancia y la pobreza extrema espiritual. La predicación centrada en el hombre abunda en todas las manos. El humanismo secular está triunfando en nuestra cultura porque el humanismo religioso ha sido la norma en nuestras iglesias durante generaciones. Estamos de vuelta al “encerrarnos” con la mayoría de las personas “religiosas” creyendo que van al cielo sobre la base de la buena vida que están tratando de llevar. ¡Es como si la Reforma nunca hubiera sucedido!

Acerquémonos pues y entendemos la gracia de Dios y el poder que tiene para salvar a los pecadores desvalidos. Limpiémonos de los errores del pelagianismo y el Arminianismo, su expresión moderna. Y vamos a audazmente proclamar que la salvación es totalmente por la gracia soberana, inmerecida de Dios Todopoderoso (Ef. 2:8-10).

El Fundamento del Calvinismo

La base del calvinismo es su compromiso con la supremacía absoluta de la Escritura por encima de todas las demás cosas. Los reformadores rechazaron el humanismo del Renacimiento que enseñó que el hombre era el origen y la base de todas las cosas, incluyendo la verdad religiosa. El humanismo siempre ha deificado algún aspecto de la naturaleza humana y lo convierte en el origen de la verdad, la moral, la justicia y la belleza. Tres puntos de vista filosóficos generales se han desarrollado desde el compromiso del humanismo a la idea de que “el hombre es la medida de todas las cosas.”

1.    Los racionalistas afirman que la razón humana es la base y el juez de la verdad.

2. Los empiristas apuntan a la experiencia humana como la fuente de todo conocimiento.

3.  Los místicos ven dentro de sí mismos y afirman que sus emociones pueden decirles el bien y el mal, la verdad del error.

Las objeciones que escuchamos hoy en contra de las doctrinas de la gracia soberana de Dios suelen surgir del compromiso de alguien al Racionalismo, Empirismo o el Misticismo. Las doctrinas de la gracia son rechazadas antes de que la Biblia esté aún abierta. El calvinista por lo general no se le da el beneficio de la duda y no se permitirá hacer valer sus derechos debido a un compromiso anterior al pensamiento humanista.

El Racionalista: “No es razonable creer en la soberanía de Dios. Como yo lo veo, la razón exige que el hombre tenga un libre albedrío. En cuanto a la expiación limitada, ¡es impensable! ¿Quién puede conciliar la libre oferta del evangelio con la elección? Si no puedo entenderlo, lo rechazo. Nuestras creencias deben justificarse ante el tribunal de la Razón. ¿Por qué perder el tiempo buscando en la Biblia para ver si esas ideas irracionales como el calvinismo son ciertas?”

El calvinista: “Yo no pretendo entender todo. Admito que no sé cómo reconciliar la soberanía de Dios y la responsabilidad humana. Pero, eso no es algo que me moleste en lo más mínimo. La cuestión es, ¿qué enseña la Biblia? Rechazo la razón humana como la corte final de apelación. Las Escrituras solos deciden lo que creo y cómo vivo. No entiendo la Trinidad, pero yo no la rechazo porque yo no lo entiendo. La fe nada cuando la razón ya no puede tocar el fondo.”

El empirista: “Creo que el Arminianismo es cierto, puesto que funciona. ¡Mira todo el dinero que tienen! ¡Mira sus grandes iglesias! Hey, no puedes discutir con el éxito. Si funciona, no lo descarte. No necesito mirar en la Biblia cuando veo la respuesta frente a mí.”

El calvinista: “La experiencia humana no debe ser visto como el origen de la verdad y la moral. Debemos interpretar nuestra experiencia de acuerdo a las Escrituras, y no al revés. Las Escrituras enseñan claramente que sólo porque algo funciona, esto no significa que sea cierto. El fin no justifica los medios. No me importa el éxito que algún evangelista o pastor ha tenido. La única pregunta que me interesa es si su mensaje y sus métodos provienen de las Escrituras.”

El místico: “No me gusta esa horrible doctrina de la elección. ¡Me hace volver loco! ¡Es totalmente cruel y falto de amor! Oré al respecto y el Señor me dijo en mi corazón que no puede ser verdad. Yo sé lo que me dijo porque lo siento muy dentro de mí. Bueno, de todos modos, mis sentimientos me dicen que la elección no es cierta. Eso es lo que siento por ella. Tú me puedes mostrar todos los versículos de la Biblia hasta que se te vuelva azul la cara, pero yo sé lo que siento.”

El calvinista: “Nuestras emociones no debe ser puestas en el lugar de la Palabra de Dios. En lugar de mirar dentro de ti mismo en tus sentimientos, debes buscar fuera de ti mismo a las Escrituras. Los sentimientos no pueden determinar la verdad. Solo la Escritura es el origen y el juez de la verdad.”

Casi todas las objeciones al calvinismo que hemos leído u oído se reducen a tres argumentos básicos:

Racionalismo: “No es razonable.”
Empirismo: “No va a funcionar.”
Misticismo: “Mis sentimientos lo rechazan.”

El calvinista conoce de la Escritura que no puede confiar en la razón humana, la experiencia o los sentimientos (Prov. 3:5-7). Entonces, ¿en qué es lo que confía? Él confía en la mente infinita de Dios revelada en la Escritura. El calvinista está dispuesto a inclinarse humildemente ante la infinita sabiduría de Dios que trasciende la mente limitada y pecaminosa del hombre (Romanos 11:33-36.; Efesios 3:9 , 19; Filip 4:7). Él sabe que no está bajo ninguna restricción bíblica para justificar la Verdad Revelada ante la razón, la experiencia o los sentimientos del hombre. Hacer ello sería pecaminoso.

El calvinista encuentra en la orilla de la sabiduría infinita de Dios y sabe que nunca va a sondear sus profundidades, escalar sus alturas o buscar todas sus riquezas. Él se contenta con creer en las verdades reveladas, aunque parezcan ser contradictorias. Mientras que su razón no puede entenderlo, él sabe que no hay ningún conflicto en la mente de Dios sobre tales cosas (Isaías 55:8, 9).

La experiencia o sentimientos no ponen nervioso al calvinista. La Escritura debe interpretarlos. ¿Qué pasa si algún pecador no le gusta la soberanía de Dios? ¿Y si él se opone a los decretos de Dios? Tanto el AT y el NT reprender esas actitudes y objeciones como rebelión contra Dios (Sal. 2; Rom 9:10-23; Ezequiel 18:25, 29).

¿Qué pasaría si todos los hombres se levantaran y condenarán a una determinada enseñanza de la Escritura como “malvada,”, “irracional,” “falto de amor,” “inútil,” o “desagradable?” El calvinista respondería en las palabras del apóstol Pablo: “Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso” (Romanos 3:4).

Lo que el hombre piensa o siente acerca de la Verdad Revelada no tiene ninguna incidencia sobre la Verdad. Debemos inclinarnos humildemente ante la mente infinita de Dios y aceptar lo que Él ha revelado y dejar los consejos secretos de Dios en paz (1 Cor 4:6.; Isa 8:20; Deuteronomio 29:29). Cualquier religión que es completamente comprendida por el hombre es de origen humano y no de la verdadera religión. La religión que viene de la mente infinita que creó el universo va a superar la mente débil del hombre. Sus misterios prueban su origen divino.

Ya que la Escritura revela la mente infinita de Dios, el calvinista espera encontrar ideas en él que sobrepasan todo entendimiento. Por lo tanto él no es "sacudido" cuando se topa con cosas que no puede entender. Sus creencias no descansan en su capacidad de entender, sino en la fidelidad de Dios para revelar. Como dijo Agustín: “No entiendo para creer. Creo para entender.”

Una vez que alguien decide que la Biblia es realmente digna de confianza y que él va a creer lo que enseña, independientemente del hecho de que él no puede entenderla o reconciliarla o que sus sentimientos se rebelan en contra de ella, se convertirá en un calvinista al final. Por lo tanto, el número de calvinistas en cualquier generación está directamente relacionado con el número de aquellos que realmente aceptan la Biblia como la autoridad final en todas las cuestiones de doctrina y de vida.

Conclusión

El Calvinismo era la religión de nuestros padres puritanos y peregrinos que iniciaron este país. Ellos estaban comprometidos con la autoridad absoluta de la Escritura sobre la totalidad de la vida. Cuando el liberalismo surgió en Nueva Inglaterra, la autoridad de la Biblia fue rechazada y el calvinismo cayó en tiempos difíciles. Durante los últimos cincuenta años, han sucedido dos cosas. La plena autoridad de la Escritura ha revivido y el calvinismo ha comenzado a florecer una vez más. Los dos están relacionados entre sí y mantienen o caen juntos. No se puede tener una Biblia totalmente inspirada y libre de error a menos que Dios sea soberano sobre todas las cosas, incluyendo la voluntad del hombre.

Dr. Robert A. Morey
Soli Deo Gloria


jueves, 30 de junio de 2016

¿Qué es el Evangelio?

AHORA OS HAGO SABER, HERMANOS, EL EVANGELIO QUE OS PREDIQUÉ, EL CUAL TAMBIÉN RECIBISTEIS, EN EL CUAL TAMBIÉN ESTÁIS FIRMES (1CORINTIOS 15:1)

En los últimos años, varias obras y conferencias han sido publicadas y organizadas, tratando de definir lo que es el evangelio. Es interesante que una buena parte de las mismas estén orientadas al liderazgo de la Iglesia. Creo que vale la pena preguntar a qué se debe que dos mil años después de la muerte de nuestro Señor Jesucristo, se haga necesario volver a definir el evangelio.

¿Es posible que XX siglos de predicación acerca de la obra redentora de Cristo no hayan sido suficientes para esclarecer y fortalecer el concepto de lo que es el evangelio? Creo que la respuesta radica en que en la medida en que las generaciones se han centrado cada vez más en el hombre, en esa misma medida, han ido perdiendo de vista que el evangelio no es acerca del hombre en primer lugar, sino acerca de la obra de Dios en la persona de Jesús, la cual trae de manera secundaria beneficio a la humanidad.

El apóstol Pablo claramente establece lo central del Evangelio en 1 Corintios, en 15:1-4 “Ahora os hago saber, hermanos, el evangelio que os prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes, por el cual también sois salvos, si retenéis la palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano. Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”.

Los dos eventos centrales del evangelio están enunciados aquí en este texto:
La cruz de Cristo: “que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras”

La resurrección de Cristo: “…que resucitó al tercer día conforme a las Escrituras”
Esos dos grandes eventos actúan como dos portalibros que encierran todo el mensaje del evangelio.

No podemos olvidar que la palabra evangelio, en su sentido original, supone un mensaje de buenas nuevas, buenas noticias, que produce gozo y que tenía un sentido de victoria, según las mejores fuentes del léxico griego. Veamos, entonces, la muerte de Cristo, y hagámonos la pregunta: ¿De qué manera la muerte del Hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad, resulta en buenas nuevas para mí?

LAS BUENAS NOTICIAS DE LA MUERTE DE JESÚS

Hasta la venida de Cristo, la gran mayoría del pueblo hebreo había entendido que la forma de obtener salvación era vía el cumplimiento de las obras de la ley. Por cientos de años, el judío había vivido tratando, infructuosamente, de cumplir esa ley para sentir su alma apaciguada y su culpa removida, sin poder lograrlo. Esta era la mala noticia para el hombre, que después de cientos de años, y de millones de personas tratar de complacer a Dios, aún no habían podido lograrlo.

Romanos3:20-26 nos da una idea de cómo el mensaje de Cristo comienza a cambiar esa realidad, resultando en una buena noticia. El v. 21 nos dice que “…ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas”. ¿Por qué ahora y no antes? Ahora que Cristo ha venido, algo distinto ha ocurrido. La palabra ahí traducida como justicia implica, entre otras cosas, un estatus delante de Dios, alcanzado después de haber sido declarado justo, sin serlo, simplemente porque el juez me ha declarado sin culpa. Al mismo tiempo, la palabra justicia tiene que ver con la rectitud moral y perfecta de Dios. Esa revelación no vino por medio de la ley, sino por medio de la persona de Jesucristo, y eso es lo que este mensaje del evangelio proclama. Que esa rectitud moral perfecta, necesaria para entrar al reino de los cielos, y que no estaba disponible, o que no era alcanzable por medio de la ley, es ahora alcanzable, aparte de la ley, a través de la persona de Jesús. Para entrar al reino de los cielos, Dios requiere una santidad perfecta, absoluta, la cual el hombre jamás podría obtener por sus propios esfuerzos, ya que aún sus mejores obras son como trapos de inmundicia (Is. 64:6)

Ahora el hombre puede alcanzar la justicia (santidad absoluta) de Dios, no a través de su propio esfuerzo, ni a través de las obras de la ley, sino a través de la fe puesta en Jesucristo. De tal forma que el evangelio me brinda esperanza y una esperanza que no depende de mí y de mi obrar, sino de la obra del mismo Dios en la persona de Su Hijo, para mi beneficio. La realidad es que nuestras obras finitas y manchadas continuamente por el pecado, jamás pueden satisfacer la justicia divina de Dios. De tal forma que las buenas nuevas del mensaje de Dios tienen que ver en gran medida con la forma como nosotros hemos sido justificados ante Dios de una manera gratuita… por la gracia de Dios dada a nosotros en la persona de Jesús. Jesús tomó mis pecados y me dio su santidad perfecta que me permite entrar a la presencia de Dios.

LAS BUENAS NOTICIAS DE LA RESURRECCIÓN DEL HIJO

Decíamos al principio que Pablo en 1 Corintios 15 nos resume los dos eventos centrales del evangelio: la crucifixión de Cristo y su resurrección. Ya vimos parte de lo que significa para nosotros la cruz de Cristo. Siguiendo a esto, la resurrección de Cristo es el amén del Padre al sacrificio perfecto que Cristo llevó a cabo tres días antes, y es lo que sella toda la obra redentora de nuestro Señor; la resurrección es nuestro grito de victoria. Y eso es lo que a nosotros nos termina de completar realmente el gozo que el mensaje del evangelio trae a nosotros.

La resurrección es lo que hace todo posible; tanto es así que Pablo dice en 1 Corintios 15:17-19 que “…si Cristo no ha resucitado, nuestra fe es falsa; todavía estáis en vuestros pecados entonces también los que han dormido en Cristo han perecido. Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los mas dignos de lástima”. Sin resurrección, la cruz pierde todo su sentido, su valor y su significado. El día que Cristo resucitó, en ese domingo en la mañana, hubo gozo en el cielo y hubo gozo en la tierra. En la cruz cuando Cristo pronuncia sus últimas palabras TETELESTAI, “consumado es”, con esto, estaba diciendo: “mi obra redentora ha quedado cumplida al dedillo, a cabalidad, perfectamente; no hay nada más que hacer; los poderes de las tinieblas han sido desarmados (Col.2:14-15). El domingo de resurrección, el grito de victoria fue lanzado. Y el Padre dijo desde los cielos: ¡AMEN!

Este es el evangelio: el mensaje de redención, llevado a cabo en la cruz. Donde Dios Padre crucificó a su Hijo, y este derramó su sangre, para el perdón eterno de nuestros pecados, con lo cual el Hijo satisfacía completamente, de una vez y para siempre, la justicia perfecta de Dios. Aplacando así Su ira contra el pecador, y poniendo fin a la enemistad entre Dios y el hombre. Dios hizo esto imputando mis pecados a su Hijo y cargando a mi cuenta la santidad de Cristo, lo cual aseguró mi estatus de no culpable ante el Padre. Todo esto acompañado de las garantías absolutas de las promesas de Dios, incluyendo vida eterna y la herencia de su reino.

Para terminar, vale notar que Pablo es muy cuidadoso al certificar que el evangelio que él ha estado pasando a otros en nada difiere del evangelio que él recibió. Y esto es de particular importancia si recordamos que Pablo recibió ese evangelio por medio de una revelación (Gá. 1:11-12). Esto es un buen recordatorio, para todos nosotros, porque de la misma manera que Pablo fue fiel en pasar a sus seguidores la verdad recibida por el Señor, de esa misma manera nosotros debemos ser fieles en pasar a las demás generaciones el mensaje que nos ha sido dejado. Es un mensaje al cual no podemos quitarle, ni ponerle. El evangelio es único; fue el mismo ayer y debe ser el mismo hoy, mañana y dentro de mil años. De hecho es llamado el evangelio eterno en Apocalipsis (Ap. 14:6) porque no es un mensaje que está supuesto a cambiar, ni durante este tiempo, ni cuando entremos en gloria.
Soli Deo Gloria



, , , ,

Los Cinco Puntos de las Iglesias Bautista Reformadas

"Las doctrinas de la gracia humillan al hombre  sin degradarlo, y lo exaltan  sin inflarlo" - Charles Hodge
Convicciones distintivas historicas

I  Reformadas

1.    Sola Scriptura – La Biblia es la autoridad completa, definitiva y clara en todos los asuntos de la fe.
2.   Solus Christus – Nuestra confianza está en Jesucristo para la salvación.
3.    Sola Gratia – La gracia asegura la redención sin necesidad de obras.
4.    Sola Fide – Somos declarados justo por Dios mediante la fe (1).
5.    Soli Deo Gloria – El objetivo de la creación y la redención es la alabanza de Dios.

II Calvinistas

1.   Depravación Total  – La caída de Adán afectó a la totalidad de la persona humana (2).

2.    Elección Incondicional – La elección no se basa en la fe o las obras previstas (3).

3.   Expiación Limitada – La redención se ha cumplido por Cristo para los elegidos (4).

4.  Gracia Irresistible – Regeneración por el Espíritu Santo es eficaz para los elegidos.

5.    La perseverancia de los Santos – Dios, por gracia, completará lo que empezó en la regeneración de los elegidos.

III Puritanas

1. Piedad en la adoración – principio regulativo de la adoración (5), el Día del Señor como día de reposo cristiano.

2. La piedad en la predicación – La primacía de la predicación.  Exposición y aplicación enfatizada.

3.   Piedad en la Instrucción – Confesional y universal. Declaración de lo que creemos que la Biblia enseña (6).

4.  Piedad en la familia – Los padres deben instruir (catequizar) y disciplinar a sus hijos en el Señor.

5.  La piedad en el comportamiento – El mantenimiento de una buena conciencia delante de Dios y el hombre.

IV del pacto

1.    Unidad de la Biblia – Muchas partes pero un solo mensaje.

2.    Interpretación Centrada en Cristo – La persona de Jesús, sus obras y su reino es el tema de la Biblia.

3. Distinción Ley / Evangelio  – Los mandamientos de la Ley (7) condenan. El Evangelio salva (8).

4.  Una forma de la salvación – Cristo ha salvado a todos los elegidos a través de todas las edades.

5.  Vista optimista de la historia – Jesucristo es ahora Rey y gobierna sobre todos. Pronto vendrá otra vez.

V. Bautistas

1.   Prácticas de la Iglesia Bíblica – Ordenanzas sólo para los creyentes (9). Disciplina de la Iglesia ejercida con amor.

2. La libertad de Iglesia Bíblica – El punto es no inmiscuirse en asuntos de conciencia.

3.  Gobierno de la Iglesia Bíblica – Los ancianos y diáconos. La congregación local elige a sus líderes (10).

4. Crecimiento de la Iglesia Bíblica – el anuncio del Evangelio al mundo. El arrepentimiento y fe demandados a todos.

5.    Ministerio de la Iglesia Bíblica – Sacerdocio de todos los creyentes (11).

Notas:
(1) Esta es una justicia imputada. La justificación es perfecta, ni creciente, ni menguante.
(2) Estamos de acuerdo con Martín Lutero del estado del hombre “viene del diablo y de Adán.”
(3) Un entendimiento calvinista de la salvación: Rechazamos la comprensión de la salvación centrada en el hombre .
(4) “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Mat. 01:21 Juan 10:11,14-18,24-29, Hechos 20:28; Isa. 53
(5) A diferencia del “principio normativo” que establece que lo que no está prohibido está permitido. Nuestro servicio de adoración se basa en leer las Escrituras, predicar y cantar.
(6) Tenemos a la Segunda Confesión de Fe Bautista de Londres 1689. Además de los Apóstoles, los credos de Nicea, Calcedonia Atanasio y expresar nuestra comprensión de la ortodoxia.
(7) Somos conscientes de los “tres usos de la ley.” En primer lugar, la ley sirve como una guía para la sociedad en la promoción de la justicia cívica. En segundo lugar, la ley convence a los pecadores y los conduce a Cristo. En tercer lugar, la ley ordena los cristianos en la vida santa.
(8) Ley y el Evangelio son el Antiguo y Nuevo Testamentos. El evangelio es la promesa de Dios a sus elegidos.
(9) El bautismo de infantes es ajeno a la práctica del Nuevo Testamento. Del mismo modo, la inmersión es el modo correcto del bautismo.
(10) “Una iglesia local, reunida y completamente organizada de acuerdo a la mente de Cristo, se compone de funcionarios y miembros, y los oficiales designados por Cristo para ser escogidos y apartados por la iglesia. “Excepto Dios y su Palabra, no reconocemos ninguna autoridad superior a la de la iglesia local”
(11) La iglesia local es una familia espiritual, donde las relaciones deben ser abiertos y honestos. Todos los asuntos que se manejan en la caridad y la paciencia. Sólo a través de todos los miembros, la participación de las personas pueden crecer en la gracia y el amor.

Adaptada y desarrollada por el Pastor David Charles
Soli Deo Gloria



martes, 28 de junio de 2016

Doctrinas que Unen y Dividen

Te encargo solemnemente, en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su manifestación y por su reino: Predica la palabra... (2 Ti 4:1-2).

Los creyentes creemos que la doctrina es fundamental para el cristianismo, o por lo menos aquellos que defendemos la idea de que el cristianismo es mucho más que sentimientos, y con esto me refiero a conocimientos. La palabra doctrina quiere decir enseñanza. Para el creyente esto, es decir, la doctrina, es fundamental. Sin ella no puede vivir. Sin embargo sabemos que hay doctrinas más importantes que otras.

Tan importante es para el creyente que esto fue lo que Cristo hizo…enseñar! El Señor les enseñó muchas cosas a sus discípulos y les advirtió que el que le amaba era aquel que guardaba sus palabras (Juan 14: 21-25). Todo lo que Cristo quiso enseñarnos nos fue escrito en la Biblia por los apóstoles siendo llevados por el Espíritu Santo. Esta es la razón por la que la doctrina es de suma importancia para el creyente. No estamos aquí porque sintamos lo mismo, sino porque creemos doctrinas que nos fueron reveladas en la Escritura por medio de la regeneración del Espíritu Santo.

Sin embargo, no todos los creyentes creen lo mismo. Es aquí donde la doctrina cumple un papel importante, pues de acuerdo a como uno interprete las enseñanzas bíblicas, así va a poder convivir o congregarse con otros hermanos. Por ejemplo, en mi país existen escasas iglesias reformadas, entre las cuales la mayor parte son presbiterianas. Los líderes de mi iglesia nos reunimos algunas ocasiones al año para tener comunión unos con otros y evaluar las distintas cosas que podemos hacer para llevar la reforma a otras iglesias. Alguien podría preguntar: “Debería un bautista reformado reunirse con presbiterianos?” Mi respuesta: Por supuesto que sí! Y la razón es la siguiente: Existen, según ha sido definido en teología, tres niveles de doctrina. Estos niveles son los que nos unen o dividen.

Doctrinas de Primer Orden

Estas doctrinas son las bases para que una persona pueda llamarse cristiano o no. Dentro de estas está la deidad y humanidad de Jesucristo, la Trinidad, la inspiración de la Biblia, la salvación por medio de la justificación por la fe, etc. Aquel que niegue alguna de estas doctrinas no es, ni puede llamarse un cristiano.
Es con estas personas con las que no debemos mantener ningún contacto en el ámbito religioso. Por supuesto que podemos mantener conversaciones doctrinales con ellos, pero nunca debemos asociarnos con ellos como si fuesen hermanos, pues no lo son.

Doctrinas de Segundo Orden

Es en estas doctrinas en donde los creyentes pueden estar en desacuerdo y esto traerá división doctrinal entre los hermanos en la fe. Entre estas doctrinas está el Bautismo. Como bautista el bautismo de infantes me parece inconcebible, pero para los presbiterianos, esto es de suma importancia en la forma de entender el pacto divino.

A pesar de que no estoy de acuerdo con el pedobautismo, considero a los presbiterianos reformados como hermanos en la fe y esto me permite poder tener comunión con ellos. Esto no significa que vaya a ser miembro de alguna de sus iglesias, pues no podría someterme a sus confesiones, ni ellos a las mías, sin embargo, por la fe que nos une, y las doctrinas de prima importancia que compartimos, puedo y debo amarles como hermanos y luchar por expandir el evangelio verdadero a través de todo el mundo. Esta es la razón por la cual puedo reunirme con mis hermanos presbiterianos para estudiar la Biblia.

Doctrinas de Tercer Orden

Dentro de estas se encuentra la escatología o el estudio de los últimos días. Estas doctrinas no impiden que los creyentes tengan comunión como miembros de una misma congregación. Es decir, el que una persona sea premilenialista, amilenialista, postminealista no le impide a ambos ser miembros de una misma iglesia.

Ahora, quiere decir esto que los creyentes no deben discutir en cuestión de las diferencias doctrinales? No! Como miembros del cuerpo de Cristo estamos llamados a estudiar y someternos a las verdades reveladas en las Escrituras. Esto nos lleva a que cuando hay desacuerdos entre hermanos, con amor, debemos discutir y buscar esa verdad que Dios quiere que conozcamos. Por qué? Porque la adquisición del conocimiento de las verdades enseñadas por Cristo en su palabra le glorifica.

Los creyentes no debemos quedarnos estáticos en nuestro conocimiento, sino que día a día, conforme vamos madurando en la fe y conforme estudiamos la palabra de Dios, debemos someternos a esas nuevas verdades que el Espíritu Santo no va mostrando en nuestro andar cristiano. Y esto nos debe llevar a querer ser cada vez más bíblicos con el fin de que Cristo sea glorificado.

Los debates  respecto a la escatología son sanos y deben servir para edificar a los creyentes, para que estos crezcan en el conocimiento de la verdad de Dios. Por ejemplo, los presbiterianos y los bautistas no podemos estar en lo correcto con respecto al bautismo. Alguna de las dos posiciones debe ser la verdadera. Entonces, si queremos crecer en conocimiento y humildad debemos debatir el tema para que si alguien deba cambiar de posición así lo haga sabiendo que el reconocimiento de la verdad bíblica por el creyente trae gloria y gozo a Dios.

Con esto quise mostrar que debemos saber diferenciar con quien nos asociamos. La Biblia nos dice que debemos asociarnos con hermanos en la fe, mientras que debemos separarnos de los impíos en lo que respecta al culto cristiano. No debemos tener comunión con aquellos que dicen ser creyentes pero que con sus actos niegan a Cristo (Tito 1: 16; 1 Corintios 5: 11). Pero sabiendo que debemos, siempre, contender por la verdad.
Fuente: https://sujetosalaroca.org
Soli Deo Gloria